El Controvertido análisis objetivo del Corredor de Seguros.

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No puedo dar juicios objetivos, porque soy un sujeto no un objeto”. Unamuno.

La Ley de Mediación de Seguros y Reaseguros Privados de 2006 introdujo para los Corredores de Seguros una novedosa exigencia cuyo tenor literal producía notoria perplejidad: los Corredores de seguros están obligados a realizar un asesoramiento basado en un análisis objetivo.

Por si estos profesionales no hubieran tenido suficiente con todo el debate que acompañó - y todavía sigue- la elaboración de la Ley en relación con su forma de remuneración en el que prácticamente se les tachaba de filibusteros, también debieron contemplar que en su quehacer diario eran cuestionados pues no realizaban un asesoramiento, a juicio de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, realmente independiente.

Por ello, en un alarde jurídico de transposición, lo que en la Directiva de 2002 era una facultad del mediador: realizar un análisis objetivo, aquí se convirtió, para únicamente el Corredor de Seguros, en una obligación inexcusable.

Así, y sin perjuicio de lo que dispone el articulo 26 de la misma Ley cuando define al Corredor como aquel que ofrece asesoramiento independiente, profesional e imparcial a quienes demanden la cobertura de los riesgos a que se encuentren expuestos sus personas, sus patrimonios, sus intereses o responsabilidades, -lo cual curiosamente ya lo decía la derogada Ley de 1992-, se les añade o se les prescribe en el artículo 42 a todos los Corredores y Corredurías de Seguros que deberán informar al cliente de la realización sin excepción de un análisis objetivo que se facilitará sobre la base del análisis de un número suficiente de contratos de seguro ofrecidos en el mercado en los riesgos objeto de cobertura, de modo que puedan formular una recomendación ateniéndose a criterios profesionales, respecto del contrato de seguro que sería adecuado a las necesidades del cliente.

Alguien avezado en la lectura de estas definiciones legales diría: pero, ¿no es lo mismo?, ¿no significa lo mismo lo prescrito en el artículo 26 y que ya venían realizando los Corredores desde al menos 1992, y lo que dice el artículo 42? Si, podría responderse pero el legislador cuidó de que hubiera una diferencia o que al menos existiera una posibilidad de “tranquilizar conciencias” e introdujo en el mismo artículo 42 en su número 4 una doble presunción de la existencia de análisis objetivo de un número suficiente de contratos de seguro.

Ambas giran sobre el número “3”, y no me pregunten porqué.

La primera presunción se produce cuando el Corredor de Seguros haya analizado de modo generalizado contratos de seguro ofrecidos por al menos tres entidades aseguradoras que operen en el mercado en los riesgos objeto de cobertura.

Esta opción es y será la más común y así todos los Corredores se refieren a ella, aunque bastantes con cierta confusión, pues piensan que hay que ofrecer al cliente tres opciones y que este elija, cuando lo que quiere decir es que al menos se hayan estudiado tres contratos – ¿porqué tres y no cinco o siete? –y se ofrezca uno adecuado a las necesidades del cliente. Cuestión distinta es que en el dossier del cliente se conserve por el Corredor la documentación acreditativa del estudio realizado.

La segunda presunción es más compleja, a mi juicio, de llevar a cabo, pues en ella se entiende realizado el análisis objetivo cuando se haya diseñado específicamente el seguro por el Corredor de seguros y negociado su contratación con, al menos, tres entidades aseguradoras que operen en el mercado en los riesgos objeto de cobertura para ofrecerlo en exclusiva  a su cliente en función de las características o necesidades de este, fundado en el criterio profesional del corredor de seguros.

Al margen de la literatura final del párrafo que no hace sino repetir lo que es obvio y prescrito además por Ley, y sin perjuicio de que este letrado esté equivocado, si un Corredor ha diseñado específicamente un seguro lo más probable es que haya negociado su contratación con una sola entidad aseguradora y no con tres, por lo que esta opción la considero bastante improbable que se produzca en la práctica.

Finalizaría diciendo que no estoy en contra de la realización del comentado análisis objetivo. Hay incluso sesudos estudios técnicos para realizarlo. Por lo  que abogaría sería por el mantenimiento de los términos de su definición que permite al Corredor en virtud de su análisis del mercado formular una recomendación ateniéndose a sus criterios profesionales.

De lo contrario asistiremos a un encorsetamiento legal de la actividad de estos profesionales pues por inercia y en aras del cumplimiento estricto de la Ley se acudirá a la simpleza de la primera presunción: estudio de al menos tres contratos de seguro, cuando lo razonable es que pueda haber diferente opinión entre diferentes profesionales, lo contrario les convertiría en autómatas.