Silvia Barona Vilar

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Silvia Barona Vilar.
Presidenta de la Corte de Arbitraje y Mediación de Valencia.

 

 

 


PERFIL.

Catedrática de Derecho Procesal de la Universidad de Valencia, Silvia Barona Vilar ha sido nombrada recientemente Doctora “Honoris Causa” por la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Realizó su formación de postgrado en Alemania, donde ha gozado de diversas becas (DAAD, Max-Planck, y Alexander von Humboldt). En Friburgo de Brisgovia preparó su tesis doctoral, defendida en Valencia, donde obtuvo el premio extraordinario de doctorado. Ha realizado estancias de investigación en universidades tan prestigiosas como Harvard, Nueva York, Edimburgo, Mainz y Munich, entre otras. Es o ha sido directora de varios “masters”, y es miembro del Instituto Panamericano de Derecho Procesal, de la Asociación de ex-becarios de la Fundación Alexander von Humboldt, de  la Asociación de ex becarios DAAD y de la Asociación Boliviana de Arbitraje.

 

En los últimos años destaca su faceta profesional en torno al arbitraje: además de haber dirigido tesis y actividades formativas en relación con el mismo (dentro y fuera de España), es directora de la Sección de Publicaciones de Arbitraje de la Editorial Civitas-Thompson, y ha formado parte del elenco de árbitros de la Corte de Arbitraje y Mediación de Valencia (también lo es de otras Cortes latinoamericanas).

Es autora de cerca de 200 publicaciones y ha tomado parte en diversos proyectos de investigación, especialmente referidos al arbitraje.
 

La nueva presidenta de la Corte de Arbitraje y Mediación de Valencia, Silvia Barona, se ha marcado como objetivos de referencia para su mandato los de romper con la inercia que considera al arbitraje como “una especie de justicia de segunda categoría”, intensificar su apertura a los sectores empresarial y profesional, y desarrollar sus posibilidades de aplicación, especialmente, en el ámbito internacional. Silvia Barona es Catedrática de Derecho Procesal de la Universidad de Valencia y sucede en la responsabilidad de la Corte a Vicente Simó Santonja.

 

Las primeras palabras de Silvia Barona son, precisamente, para valorar la labor desempeñada por el anterior presidente de la Corte: “Vicente Simó –dice- ha colocado el listón a mucha altura. Sobre todo, creo que debemos agradecer su voluntad de abrir la Corte a los sectores empresariales y profesionales. Si entre los primeros está el mayor número de potenciales usuarios del arbitraje, los segundos son quienes deben contribuir directamente a su difusión mediante su ‘uso’, ya que son quienes, en definitiva, han de ejercer el papel de árbitros. Sin querer ser pretenciosa, porque creo que es el mejor homenaje que le puedo rendir, pienso que la mejor meta que me puedo marcar es la de agarrarle el guante y ‘superar al maestro’, lo que implica dos cosas: que hay que trabajar muy duro y que los frutos de la labor no son de los que se pueden recoger a corto, sino a medio y largo plazo”.

 

- ¿Qué otras prioridades se marca como nueva presidenta de la Corte de Arbitraje y Mediación de Valencia?

- Si queremos que, al final, los empresarios sepan qué es la Corte, cuáles son sus funciones, dónde se encuadra en el sistema de justicia, qué problemas puede resolver y cuáles son sus ventajas, debemos hacer labor de equipo… Quienes formamos parte de los órganos de gobierno de la Corte debemos aportar, todos, nuestro trabajo y, por otro lado, tener propia “creencia” en la institución.

Entre mis primeras tareas está la de trazar, con los representantes de las diferentes instituciones representadas en el Consejo Superior Arbitral, una nueva agenda de actividades de proyección y difusión del sistema arbitral entre todos los colectivos donde sea posible. El objetivo es que los empresarios se acostumbren, y que lo hagan lo más pronto posible, a incluir la cláusula arbitral en los contratos.

A medio plazo, pretendo profundizar en los aspectos “de formación” del arbitraje. Por un lado, asegurando a los empresarios en el uso del sistema arbitral desde plataformas que en Valencia programan e imparten actividades de formación para la clase empresarial, y especialmente, por la vinculación Cámara/Corte, desde la Escuela de Negocios Lluís Vives creo que podremos hacer mucha labor. Pero también creo que hay mucho que hacer en la Universidad, desarrollando la formación de los futuros profesionales del Derecho en torno a la figura del arbitraje.

En otro orden de cosas, está la necesidad de establecer contactos más estrechos con la Generalitat y con la propia estructura del sistema judicial para conseguir, entre todos, que el arbitraje tenga su definitivo lugar en los esquemas de funcionamiento inherentes a la institución de Justicia.

Y ello sin olvidar la necesidad de una constante labor de reciclaje de los mismos árbitros. Es importante tener relación con otras Cortes de Arbitraje y Mediación, realizar puestas en común, soluciones consensuadas… Todo ello enriquece mucho.

 

- ¿Qué espacio tiene el arbitraje en el plano internacional y dónde se apoyan sus garantías?

- Pienso que es en el terreno de la internacionalidad donde podemos encontrar el mejor horizonte de expansión de la Corte de Valencia. La razón está en la evolución que estamos viendo en nuestra economía empresarial, que ha experimentado una notable apertura exterior, y en la tipología de los conflictos y litigios que se suscitan en la corriente de relaciones que conlleva esa apertura: diferencias comerciales, marcas, copias fraudulentas especialmente en materia de diseño… Hay mucho camino que andar y si, como ejemplo, hay que mencionar sectores concretos, últimamente se está viendo cómo la Corte puede ser muy útil para empresas valencianas de transporte, cítricos, muebles, o incluso sociedades de inversión, que intentan abrir nuevos mercados en los países del Este de Europa… Siempre será mejor que otra cosa, para ésas u otras empresas, contar con el respaldo y la proximidad de la Corte de Valencia para defender sus intereses.

En cuanto a la segunda cuestión, desde 1970 funciona en las Naciones Unidas la Comisión de Unificación del Derecho Mercantil Internacional –conocida como UNCITRAL- que viene otorgando esa cobertura jurídica… Prácticamente todos los países del mundo, en torno al 90%, cuentan con legislación sobre arbitraje y disponen de sistemas arbitrales basados en la normativa modelo de la UNCITRAL.

Esa cobertura legal internacional viene reforzada en España, además, por la garantía institucional que ofrecen las Cámaras de Comercio, a las cuales están vinculadas las múltiples Cortes de Arbitraje de nuestro país que existen a raíz de la Ley de Arbitraje de 1988, que fue actualizada en 2003. Es importante resaltar que la “Marca Cámaras” va a ser, en función de cómo están evolucionando las cosas en cuanto a normativa internacional, el eje en torno al cual girará el concepto y los fundamentos de garantía de las Cortes de Arbitraje en todo el mundo. En ese sentido, y volviendo a la labor del anterior presidente de la Corte, algunos países sudamericanos, como Brasil, Panamá o Ecuador, entre otros, se han interesado por suscribir con la Corte de Valencia acuerdos similares al que ya se ha firmado con Bolivia para fomentar el arbitraje y articular la formación de los futuros árbitros.

 

- Existe una cierta postura preconcebida de no tener en cuenta el arbitraje cuando se ve que la justicia ordinaria no siempre resuelve los problemas…

- Precisamente debe ser al revés: hay que recurrir al arbitraje porque la justicia ordinaria no siempre resuelve los problemas… Otro de mis objetivos está ahí: quiero romper con la idea errónea de que el arbitraje es una especie de justicia de segunda categoría cuando, en realidad, constituye una alternativa llena de ventajas frente a los tribunales en el campo de las controversias mercantiles. Ojo: esto no significa ir contra los tribunales de justicia, sino abrir una alternativa complementaria para resolver cierto tipo de problemas. Y es muy fácil: basta con que las empresas que suscriban contratos mercantiles con otras empresas, extranjeras o no, incluyan en los redactados la cláusula arbitral; en nuestro caso, la cláusula de sometimiento a las decisiones de la Corte de Arbitraje y Mediación de Valencia.

 

- Otra de las críticas que se hacen al sistema arbitral es que se trata de una alternativa cara…

- Efectivamente, hay que pagar los gastos de la Corte, de los arbitrajes y de los árbitros, que varían en función de la naturaleza de cada caso. Pero lo que no cambia es que el proceso, sea cual sea el caso, no puede demorarse más allá de seis meses, y que el laudo no admite recursos: el final de cada proceso está, pues, muy claro. Si usamos el sentido común y comparamos eso con lo que puede suponer económicamente un proceso tramitado por la vía ordinaria, la crítica no se sostiene: costas, abogados, recursos que pueden derivar en procesos eternos para las partes… ¿Es eso barato?

De todos modos, a mí me interesa, más que nada, poner el énfasis en las ventajas del arbitraje, que se basan en la eficacia y rapidez del sistema, su imparcialidad, y la independencia y profesionalidad de los árbitros, que son especialistas reconocidos en las características “técnicas” de los asuntos que dirimen… En pocas palabras: “saben” de lo que están juzgando. Y si a todo ello –insistimos una vez más- le añadimos la “Marca Cámara de Valencia” creo que la cosa está muy clara.