El auxiliar externo: relación laboral o mercantil.

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Para determinar si nos encontramos ante una relación laboral o mercantil, acudiremos a lo establecido en el Estatuto de los Trabajadores. Al respecto el art. 1.1 de dicha disposición legal nos establece que la relación laboral se aplicará: “...a los trabajadores que voluntariamente presten sus servicios por cuenta ajena y dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona, física o jurídica, denominada empleador o empresario”

Esta doctrina viene siendo pacífica  pronunciándose en reiteradas ocasiones  el  Tribunal Supremo, entre ellas las sentencias de 29/12/1999 y 19/07/2002, en donde señalan que las notas principales que caracterizan la relación laboral, son la ajenidad de los resultados obtenidos en el trabajo desarrollado, la voluntariedad en la prestación de servicios y principalmente la dependencia al empresario.

Igualmente el artículo 8.1 del citado texto legal viene dando una presunción de existencia de contrato laboral entre todos aquellos  que prestan un servicio dentro del ámbito de organización de dirección de otro y los que lo reciben a cambio del mismo una retribución. Dicha doctrina también encuentra reflejo en la jurisprudencia, señalando al efecto entre otras en la sentencia del TSJ de Valencia sala de lo social de fecha 11/6/2003

Así pues, el Estatuto de los Trabajadores nos da las pautas para determinar la existencia de una relación laboral: que una persona  preste voluntariamente sus servicios bajo las notas de dependencia y ajenidad.

Entendemos por dependencia aquella relación en la que el trabajador se encuentra comprendido en el circulo organicista, rector y disciplinario del empleador, es decir que se encuentre dentro del ámbito de organización y dirección del empresario (ejem: subordinación a una persona, sometimiento a horario y normas disciplinarias, justificación ausencias, …

Y por ajeneidad se considera aquella situación en la cual el trabajador no conserva la titularidad del resultado del trabajo, el trabajo no es suyo  sino que pasa a propiedad del empresario quién lo incorpora como propio para utilizarlo en el mercado (ejemplos: adopción por el empresario de las relaciones con respecto al mercado, puesta a disposición al empresario por el trabajador de los servicios realizados,…)

A su vez existen otras notas que, en concurrencia con las anteriores, presuponen  de la existencia de una relación laboral: jornada y horario de trabajo, lugar de trabajo del empleador, retribución fija reforzándose con la existencia de una nómina, concurrencia de la exclusividad y asiduidad en la relación, relación personalísima.

Una vez señaladas las características de la relación laboral, analizaremos el artículo 8 de la Ley 26/2006 de 17 de julio de mediación de seguros y reaseguros privados, en donde señala que “…los mediadores de seguros podrán celebrar contratos mercantiles con auxiliares externos que ….. podrán realizar trabajos de captación de clientela , así como funciones auxiliares de tramitación administrativa….”; pues el desarrollo de estas  actividades tiene sus consecuencias desde la perspectiva del derecho del trabajo y la Seguridad Social.

Así señalaremos respecto de las funciones administrativas señaladas,  que éstas implican un sometimiento que impide el funcionamiento autónomo del auxiliar al llevar anejas la notas de dependencia y ajenidad, lo que implica que si el auxiliar realiza funciones administrativas deberá encontrarse vinculado a su principal (mediador de seguros) mediante un contrato de trabajo por cuenta ajena e incluido el el Régimen General de la Seguridad Social.

Por el contrario, si el auxiliar se limita exclusivamente a realizar meras funciones de captación  de posibles clientes del mediador para el que colabora la relación que mantenga será mercantil, pues no concurre ninguna nota característica para determinar la existencia de una relación laboral. Si bien en este caso debemos indicar  que si percibe dicho auxiliar el 75 % de los ingresos por su actividad del mediador nos encontraremos ante la figura del “Autónomo Dependiente” regulada en la Ley 20/2007 de 11 de julio del Estatuto del Trabador Autónomo que será de aplicación.