Nuevamente sobre el problema Banca‐Seguros

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A nadie se le escapa que existe una gran sensibilidad y preocupación, por parte de toda la mediación, ante el problema real creado por la forma de  operar por parte de algunas entidades bancarias y de ahorro a la hora de colocar productos no propios de su naturaleza financiera, como   son   las   pólizas   de seguros vinculadas   de   manera   obligatoria   y automática a los productos financieros ofrecidos a sus clientes.

 

Ciertamente  hace  falta  una  actuación decidida por parte de la Administración que clarifique el mercado, la libre competencia y  proteja  los  derechos  del  consumidor, todo ello en aplicación de las Directivas de Unión Europea de obligado cumplimiento y de la aplicación real y eficaz de nuestra  normativa  interna. La función de los mediadores de seguros es esencial desde su asesoramiento especializado.

Mientras esto llegue, al sector de la me Mientras esto llegue, al sector de la mediación  no le queda más vías de actuación que la concienciación de todos los actores implicados en el mercado asegurador y el seguimiento escrupuloso de los  pronunciamientos judiciales que se vayan produciendo.

Cualquier   resolución   judicial   en   esta materia  es  seguida  con  suma  atención, estudiada y a veces, genera expectativas frustrantes.

En este marco se ha pronunciado, entre otras, la Sentencia nº 83/2010, de 11 de Junio, del Juzgado de 1ª Instancia Nº2 de Ibi. Sentencia que ha circulado con cierta fluidez y de la que desconocemos si ha al canzado firmeza definitiva.

En  primer  lugar,  respecto a  la  misma, hay  que  señalar  que  dicha  Sentencia  no resuelve un  caso que afecte  directamente  al  sector  asegurador,  como  puede  ser la venta de un seguro de hogar o de vida vinculado  a  la  venta  de  un  producto  financiero (préstamo hipotecario, póliza de crédito, etc...). Los hechos enjuiciados, en este caso, quedan referidos a operaciones financieras consistentes en la suscripción, por parte del cliente, de contratos marco de operaciones financieras por un lado, vinculados por otro lado a  contratos  de  confirmación   de   permuta   financiera   (SWAP).  Es  decir,  se  trata  de  operaciones  de naturaleza financiera y no de operaciones de naturaleza aseguradora estrictu sensu.

Y en segundo lugar, una vez más, hay que reiterar que cada caso es analizado de manera individual por los Tribunales y ello según la prueba facilitada y practicada en cada procedimiento.

Salvado  lo anterior, no  cabe duda que de esta Sentencia, se pueden extraer argumentos  jurídicos  y doctrinales aprovechables para la preocupante cuestión conocida como “Banca – Seguros”.

Los    principios    jurídicos    recogidos    en  esta   Sentencia,   tenidos   en   cuenta,   entre  otras, por  la jurisprudencia menor indicada por la misma (Sentencias de la AP de Jaén 27/03/09, y AP de Álava 07/04/09), que llevan a la nulidad de los contratos suscritos entre la entidad financiera y su cliente, son de  interés para el sector asegurador. Dichos principios son los siguientes: error en el consentimiento imputable a la entidad financiera  derivado  de  un  incumplimiento, por parte de la misma de su deber de información; cláusulas oscuras y abusivas en los contratos de adhesión que no pueden favorecer a la parte que las ha redactado unilateralmente;  claro  desequilibrio  en  el riesgo que se asume por las partes; falta de preparación en el comercial de la enti‐ dad bancaria que presentó los contratos, incapaz de explicar las partes importantes del contenido de los mismos; influencia de la  confianza  depositada  por  el  cliente  en una   entidad   bancaria   para   la   aceptación de un producto, en la creencia errónea de que es el más adecuado (error como vicio del consentimiento); concepto de cláusula abusiva, entendiendo por tal toda aquella estipulación no negociable individualmente o practica no consentida expresamente, que en contra de la buena fe, causen per‐ juicio  al  consumidor  y  usuario  o  un  des‐ equilibrio importante en cuanto a derechos y obligaciones de las partes que intervienen en un contrato. En este caso concreto, el juzgador, de la valoración en conciencia del conjunto de las pruebas, establece que se ha producido un error en el consentimiento, por parte del cliente al suscribir los correspondientes contratos con la entidad bancaria, imputable a la misma al incumplir su deber legal de información. Error producido en las condiciones sustancia‐ les de dichos contratos, lo que hace que los mismos sean nulos (Arts. 1265, 1266 y 1300 C.C.).Esta   conclusión   la   alcanza   el   Juez al  quedar  probada:  la  complicidad  técnica; la simpleza y superficialidad de la información  suministrada  por  el  banco al  cliente;  la  falta  de  asesoramiento;  la contradicción   y   perversidad   en   las   propias  cláusulas;  en  definitiva,  el  incumplimiento  total  de  la obligación o deber de información. Igualmente, atendiendo a la prueba, el Juez establece que hubo una imposición por parte de la entidad bancaria, que condicionaba la concesión de la financiación solicitada por el cliente a la circunstancia de la suscripción de los contratos objeto de la litis. Lo que lleva a concluir al  Juez  que  “el  error  en  el  con‐ sentimiento   del   cliente   se   produce   en este caso, no tanto por la confianza que el mismo tenía en la entidad bancaria…, sino – aun peor – por la imposición y presión que la entidad  demandada  ejerció sobre el mismo”. Igualmente se considera en esta Sentencia   que   existen cláusulas   abusivas que deben dar lugar, de la misma manera, a la nulidad de los contratos, porque no reúnen los requisitos de las cláusulas no negociadas individualmente.

Toda esta doctrina jurisprudencial, es aplicable  a  la  problemática  concurrente en el denominado problema Banca – Seguros, siempre que se sustente, como no nos   cansaremos  de  decir,  en  la correspondiente prueba  y  en  la  interposición, en su caso, de demanda por quien esté legitimado para demandar a la entidad financiera, que no es precisamente, salvo excepciones, el mediador de seguros